XXX Seminario Latinoamericano de Educación Musical en Puerto Rico: Una oportunidad para repensar nuestra responsabilidad con nuestras sociedades

En medio del período estival (13-17 julio 2026) de la gran mayoría del magisterio asalariado, educadores de música del patio y de la diáspora (EU, México, Alemania,) se unieron a sus pares de Latinoamérica y Portugal para darse cita en el Conservatorio de Música de Puerto Rico como parte del XXX Seminario Latinoamericano de Educación Musical organizado por la sección puertorriqueña del Foro de Educación Musical (FLADEM PUR). En un esfuerzo enorme, dadas las circunstancias económicas, sociales y políticas de un país que aspira a ser mejor sin olvidar las verdaderas dificultades que les afectan. Fue el disfrute de una gama de ideas, experiencias auditivas, propuestas musicales, intercambios culturales, reflexiones profesionales, diálogos, avatares compartidos, aseres pedagógicos, investigaciones diversas, en fin, una paleta de colores que pintó un panorama de hermandad y esperanza que pocas veces se pueden experimentar en un mismo espacio temporal. Hubo desde conciertos de música típica puertorriqueña de la montaña, de plena, de bomba, de danza hasta propuestas de música ancestral, orquesta sinfónica y piano clásico. Además, se realizó una caminata eco acústica en la montaña del Yunque con especialistas en bioacústica donde participaron cerca de un centenar de colegas. Por otro lado, el fenómeno social y cultural de la música urbana e industrial estuvo presente en paneles y talleres para su mediación educativa. La cobertura mediática de la institución cede fue exquisita y propicia para que muchos colegas extranjeros siguieran todas estas actividades y pudieran expresar a través de sus comentarios la alegría del evento. Así como disfrutamos de ese gran compartir y celebración de la educación musical también extrañamos muchos otros que por razones de fuerza mayor (visa, distancia, familia, entre otros) no pudieron asistir. Pero también nos preguntamos por los que por circunstancias menores (el calor, el desconocimiento, falta de motivación, entre otros) no gozaron de todo este manjar de enriquecimiento profesional. Tomando en cuenta en el gran esfuerzo de muchos de nuestros visitantes por acompañarnos. Posiblemente gran parte del grupo de educadores musicales locales no conoce la envergadura de la responsabilidad de educar a través de la música en estos tiempos grises y los propósitos laborales más allá de las blancas y las negras. Decía Séneca en sus epístolas de Morales a Lucio que “quien ignora el puerto al encaminarse, ningún viento le es propicio”. Keith Swanwick, en su libro; Música, pensamiento y educación inicialmente nos podría guiar a definir nuestro puerto cuando estable la diferencia entre enseñar música para preservar tradiciones o para crear experiencias. Un buen balance entre estas dimensiones de nuestro hacer estuvo presente durante este pasado seminario internacional del FLADEM. Luego debemos ir esculpiendo ese devenir profesional delineando contenidos sonoros que fortalezcan nuestra oferta académica. Sin temor a equivocarme, oportunidades como esta nos ayudan a combatir esa visión populista que contagia una buena parte de la población y que reduce la misión y visión de nuestra vocación magisterial a que se convierta en otro espacio para enraizar el homus resignatus, término que acuñó el sociólogo argentino Lucas Rubinich, para normalizar la precariedad. Condición que, en el ámbito de las escuelas públicas de Puerto Rico, está representada por el humillante carrito lleno de materiales, instrumentos musicales y demás objetos que empujan muchos docentes músicos a través de las veredas y pasillos de la institución escolar en busca de un aula para impartir la enseñanza musical. El año próximo el seminario será en Argentina y desde hoy podemos comenzar los preparativos para reencontrarnos. Viva el FLADEM.